
Jeffrey Epstein y Bitcoin: Nuevos documentos revelan su temprana participación en el mundo cripto y controversias en el MIT
La reciente publicación de los emails y documentos relacionados con Jeffrey Epstein ha reavivado el escrutinio sobre la influencia oculta del financista condenado en el mundo de los activos digitales, incluidas sus conexiones con el desarrollo inicial de Bitcoin y los debates regulatorios. Estas revelaciones no solo arrojan luz sobre el papel activo de Epstein en la configuración de la política y la financiación de las criptomonedas, sino que también plantean dudas sobre la transparencia de instituciones prestigiosas como el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). En esta guía, examinamos de qué forma estuvo Epstein involucrado con Bitcoin y el ecosistema cripto, la controversia surgida recientemente en relación con el MIT y su sorprendente defensa de una regulación fiscal más estricta para las criptomonedas.
¿Quién era Jeffrey Epstein?
Jeffrey Epstein fue un influyente banquero de inversiones y financista estadounidense, conocido por su condena como delincuente sexual y por su amplia red de socios procedentes del mundo de las finanzas, la academia, la política y la tecnología. Conocido por aprovechar sus relaciones con las altas esferas, la riqueza y las actividades de Epstein le permitieron ampliar discretamente su alcance a las tecnologías financieras emergentes, incluido el incipiente ecosistema de las criptomonedas, hasta su detención y posterior fallecimiento en 2019.
¿Qué documentos se publicaron hasta ahora?
Una serie de emails filtrados y desclasificados, revisados por comités del Congreso de los Estados Unidos y periodistas de investigación, han revelado la profunda implicación de Epstein en proyectos relacionados con criptomonedas y lobby regulatorio. Algunos ejemplos:
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Emails de 2018 que recogen los intercambios entre Epstein y figuras políticas de primer orden, especialmente el exestratega jefe de la Casa Blanca Steve Bannon, en los que Epstein expresaba su preocupación por las normas fiscales aplicables a Bitcoin y otros criptoactivos.
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Correspondencia que demuestra que Epstein no solo abogaba por una supervisión más estricta de los activos digitales por parte del Gobierno de los Estados Unidos, sino que también presionaba para que se crearan programas de divulgación voluntaria de impuestos, ya que creía que estos ayudarían a las fuerzas de seguridad a perseguir a actores que involucrados en actividades ilícitas.
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Emails internos del MIT y registros de donaciones entre 2015 y 2017 que revelan financiación encubierta de Epstein a la Iniciativa de Moneda Digital (DCI), un programa clave que apoyó el desarrollo de Bitcoin Core durante un período de incertidumbre en el sector.
Jeffrey Epstein: Uno de los primeros contribuyentes al desarrollo de Bitcoin Core
Aunque Epstein nunca fue una figura pública en la comunidad cripto, emails recientemente descubiertos que datan del 2015-2017 entre Epstein y Joi Ito, el entonces director del Media Lab del MIT, muestran que jugó un papel fundamental en la financiación entre bastidores. Tras el colapso financiero de la Bitcoin Foundation original, el DCI del MIT se convirtió en un salvavidas para los principales desarrolladores de Bitcoin.
Ito agradeció directamente a Epstein por proporcionar los "fondos de regalo" que permitieron un rápido apoyo a los colaboradores de Bitcoin Core. Afirmó: "Utilizamos los fondos de regalo para financiar esto, lo que nos permitió actuar con rapidez y ganar esta ronda. Gracias". Epstein respondió mostrando interés en el trabajo de los desarrolladores principales y animó a continuar con el apoyo.
Los documentos muestran además que el apoyo financiero de Epstein en ocasiones se canalizaba a través de o estaba vinculado con otros donantes importantes, pero entonces anónimos, como el CEO de capital privado Leon Black, cuyas donaciones multimillonarias a MIT más tarde se descubrió estaban relacionadas con Epstein.
La controversia en MIT: Donaciones ocultas y riesgos institucionales
El MIT se enfrenta ahora a una controversia por su falta de transparencia al aceptar el apoyo de Epstein, especialmente teniendo en cuenta sus antecedentes penales. Según emails internos y la propia investigación de la universidad, el Media Lab del MIT ocultó deliberadamente las donaciones de Epstein marcándolas como anónimas y ocultando su verdadero origen al público en general.
La controversia se amplió hasta abarcar cuestiones relacionadas con la donación anónima de 5 millones de dólares de Leon Black (que se sospecha que fue coordinada por Epstein) y provocó la dimisión del director del Media Lab, Joi Ito. Los administradores del MIT debatieron si el tamaño y el origen de tales donaciones comprometían la integridad y la independencia de sus programas de investigación, especialmente de proyectos tan importantes como el desarrollo de Bitcoin Core. Los documentos subrayan que, aunque no hay indicios de que Epstein influyera en las decisiones técnicas, su financiación fue esencial en un momento crítico.
Esta arquitectura de financiación secreta fue objeto de duras críticas, no solo por sus fallas éticas, sino también por agravar la falta de transparencia pública en la intersección entre el mundo académico, los grandes donantes y el futuro del desarrollo de la moneda digital.
El papel de Epstein como defensor de los impuestos y la regulación de las criptos
Más allá del apoyo financiero, Epstein fue uno de los primeros en expresar abiertamente su opinión sobre las políticas estadounidenses en materia de criptomonedas. En emails de febrero de 2018, presionó para que se aclarara la normativa y se reforzara el cumplimiento fiscal en el ecosistema cripto. Epstein instó a Steve Bannon a ayudar a abrir canales con el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, y preguntó sin rodeos: "¿Te va a responder el Tesoro en relación con las criptomonedas o necesitamos otra vía para obtener asesoramiento?".
Epstein insistió en que el Tesoro de los Estados Unidos implementara un programa de divulgación voluntaria para que los estadounidenses puedan informar sobre las ganancias obtenidas con criptomonedas, creyendo que dichos programas ayudarían al gobierno a "jod*r a todos los malos" (cita textual de los emails). También identificó las transacciones de compra básicas, como la compra de muebles con Bitcoin, como sujetas a impuestos y presionó para que se crearan formularios gubernamentales más claros para estos casos.
Su visión regulatoria tenía un alcance global. Epstein criticó duramente el proyecto Libra (ahora Diem) de Facebook y pidió una supervisión coordinada a nivel internacional de los activos digitales, y hasta advirtió que, sin una normativa temprana, las criptomonedas podrían fomentar un "riesgo sistémico" y la evasión fiscal de grandes cantidades de riqueza no declarada e imposible de rastrear.
Conclusión
La documentación recientemente publicada revela la participación multifacética, y muchas veces oculta, de Jeffrey Epstein en los años formativos de las criptos. Sus actividades financieras y de lobby revelan que fue una figura que reconoció tanto el potencial transformador como los desafíos de los activos digitales mucho antes que la mayoría de los líderes políticos y académicos. Al mismo tiempo, la controversia del MIT en torno al anonimato y la gestión del apoyo de Epstein pone de relieve la necesidad de que haya rendición de cuentas y transparencia en todos los niveles de la innovación digital.
Aunque no hay indicios directos de que Epstein influyera en las decisiones técnicas fundamentales de Bitcoin, su financiación y su activismo regulatorio dejaron un legado significativo, aunque solapado, en el sector cripto. Para quienes siguen de cerca las intersecciones entre las finanzas, la tecnología y la ética institucional, las conexiones de Epstein con las criptomonedas ofrecen un caso de estudio aleccionador y una advertencia para el futuro del sector.

